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Nosotros también queríamos estar aquí, ¡y lo conseguimos!

Queremos que aproveches nuestra experiencia: que nuestros aciertos y errores te ayuden a conseguir la plaza que siempre has soñado.

Javier

O cómo conseguir 5 plazas de golpe

(y perder una por inexperiencia)

Laura

O cómo la perseverancia da sus frutos

(aunque no sea fácil)

Ander

O la vocación como impulso

(porque la motivación te mueve)

María

O cómo superar los obstáculos

(sin importar lo grandes que sean)

¿Tienes dudas? Estamos para ayudarte

Porque necesitas una estrategia si quieres lograr tu objetivo, puedes aprovechar nuestra experiencia, aprender de nuestros aciertos, no caer en nuestros errores... 


No todo es sentarse a estudiar y machacarse en el gimnasio: hay que planificar, buscar apoyos, encontrar motivación, analizar alternativas... sin ello, tu esfuerzo puede quedarse en nada, como le pasa a tantísima gente que comienza a opositar.


Los casos de éxito de Javier, Laura, Ander o María son sólo un pequeño ejemplo, pero somos cientos de policías forales que un día estuvimos en tu lugar y tenemos mucho que contarte. Y tú, ¿tienes cosas que contarnos? Tu experiencia, estrategia, dudas... En APF, estamos para ayudarte incluso antes de que consigas tu plaza,  ¡aprovéchanos!

​La estrategia de Javier: varios aciertos y un error (garrafal)

Me planteé opositar con 24 años, cuando había terminado Periodismo y no veía claro mi futuro laboral. Un familiar me animó a buscar una oposición en alguna profesión interesante, y ahí empezó mi aventura: dejé de trabajar para centrarme en la oposición a Policía Foral. Me apunté a una academia, 4 meses después fue el examen y saqué la 3º mejor nota en el teórico. Luego venían las físicas (en aquel momento eran APTO/NO APTO), pero los nervios me jugaron una mala pasada y en la natación... se me olvidó bucear en la zona de buceo. Así se paga la inexperiencia.

Este ridículo fallo me hizo motivarme aúnmás en mi preparación y me presenté a todas las oposiciones similares que iban saliendo, incluso las que estaban relativamente lejos. De esta forma, saqué plaza en un pueblo de Tierra Estella. Con la tranquilidad de tener ya algo seguro, me seguí presentando a otras plazas en la cuenca de Pamplona (sacando la primera posición en 2 de ellas) y finalmente a PM Pamplona y poco tiempo después, en Policía Foral.

Mi recomendación: apúntate a una academia, deja de trabajar (si puedes permitírtelo) y preséntate a todas las oposiciones relacionadas, aunque no sea tu opción inicial.

​La perseverancia de Laura: amat victoria curam

Me decidí a opositar tras pasar varios años encadenando contratos temporales en el sector privado. Sentía que necesitaba un propósito real y un cambi de vida. Mi camino no fue un camino de rosas: en mi primera convocatoria, me quedé a tan solo unas décimas de sacar plaza. Fue un golpe durísimo; sentí que todo el esfuerzo de un año se evaporaba por un par de respuestas dudosas.
Sin embargo, en lugar de rendirme, utilicé esa frustración como combustible. Me di cuenta de que no bastaba con "estudiar mucho", había que dominar el examen. Analicé mis errores, reforcé las partes del temario que más me costaban y me mantuve constante incluso los días en los que no quería ni ver el temario. En la siguiente convocatoria, no solo aprobé, sino que disfruté de cada fase del proceso con la seguridad de quien ya conoce el terreno.
Mi recomendación: aprende a gestionar tus emociones. Un suspenso no es un fracaso, sino un aliciente para  conseguir tu meta. Mantén una rutina de preparación, pero con descansos para no quemarte antes de llegar a la meta.

​La vocación de Ander: claro desde el principio

Teniendo familia y amigos en Policia Foral, tenía claro que iba a ser mi futuro. Venía del mundo del deporte de alto nivel y pensaba que unas buenas pruebas físicas me colocarían ya en plazas, pero me descuidé en la preparación teórica. La primera vez que me presenté, saqué una nota excelente en las físicas, pero el examen teórico me bajó de la nube: había mucho nivel.
Ese "baño de realidad" me enseñó humildad. Entendí que para ser policía hay que ser equilibrado. Me apunté a un grupo de estudio, cambié mi metodología y empecé a mriar el temario con el mismo respeto y disciplina con el que trataba mis entrenamientos en el gimnasio. Me presenté a otras oposiciones de cuerpos locales solamente como entrenamiento, para aprender la dinámica, a dominar los tiempos... y finalmente todo eso me dio las herramientas para conseguir la plaza que tanto quería en la Foral.
Mi recomendación: No subestimes ninguna parte del proceso. Equilibra tu preparación: la oposición se gana siendo un alumno de 7 en cada parte, no un 10 en sólo una.

​La superación de María: la importancia del "yo puedo"

Mi mayor obstáculo no fue el temario, sino el tiempo y las circunstancias. Empecé a opositar siendo madre de dos niños pequeños y trabajando a media jornada. Muchos me decían que era una locura, que opositar exigía una exclusividad que yo no tenía. Hubo días de estudiar de madrugada con café frío y de entrenar en el parque mientras mis hijos jugaban. Además, justo un mes antes de las pruebas físicas, sufrí una lesión en el tobillo. El médico me recomendó reposo total, pero yo no podía tirar por la borda dos años de sacrificio. Con rehabilitación intensiva, cabeza fría y una venda funcional, me presenté. El dolor era intenso, pero mi motivación lo era más. Superé las pruebas y hoy, cuando me pongo el uniforme, sé que cada minuto de sueño perdido valió la pena.
Mi recomendación: No esperes a tener las "condiciones perfectas" para empezar, porque nunca llegarán. Optimiza tu tiempo al máximo y rodéate de gente que te apoye en tu decisión.